Cómo gestionar mejor nuestro tiempo. Cuatro claves para tener tiempo para uno mismo

Cada vez es más común la sensación de ir de un lado para otro, con prisas y no dar abasto con todas las tareas que tenemos que realizar en el día. La mala gestión es un problema que nos impide dedicar tiempo a lo que realmente nos importa y nos hace más felices. Sin embargo, para saber cómo distribuir mejor los minutos es importante tener consciencia de qué tareas son las que merecen recibir todas nuestras energías y cuáles no.

Patricia Benaya, coach certificada de Gestión de tiempo y creadora de Estirando el tiempo, afirma que “generalmente nos organizamos mal porque no sabemos qué es lo que queremos”. En este sentido, Benaya argumenta que “el tiempo no se puede gestionar, pero sí nuestras prioridades”.

 

Teletrabajo ¿realmente nos ayuda a organizarnos?

Hoy en día las tareas que inundan la rutina llegan desde diferentes frentes. El trabajo, comprar, cuidar a los hijos, la casa, etc. Y entre todo ello tenemos que lograr sacar un tiempo para dedicárnoslo a nosotros mismos, algo que, según Benaya, es fundamental para nuestro bienestar. La coach recomienda que lo ideal sería “que cada uno pudiera dedicarse al menos una hora al día como mínimo”. En este sentido, destaca que sobre todo “las mujeres se cargan con muchísimo más trabajo del que pueden hacer y les corresponde. Principalmente aquel relacionado con el hogar y los niños”.

Con la llegada del teletrabajo, a pesar de ganar más tiempo, la experta afirma que nos organizamos peor. “Ha habido un problema, sobre todo durante el inicio del confinamiento, y es que ni las empresas ni los trabajadores estaban acostumbrados y preparados para teletrabajar”. Por ello, Benaya señala que hay que aprender a trabajar desde casa y poner el foco en las tareas para no perder el tiempo. “El problema está en que la gente teletrabaja y no tiene un horario, por lo que un rato puede estar trabajando pero luego puede levantarse y empezar a realizar otras tareas”, afirma.

Primero lo primero

La coach aconseja que lo principal es saber lo que queremos y tener unos objetivos bien definidos. “Cada uno tiene unas prioridades que pueden ser el trabajo, la familia, el ocio o la salud, por ejemplo. El problema surge cuando sabemos qué es lo importante y no le dedicamos el tiempo necesario”. Para muchos lo primordial puede ser la salud, pero si luego no les da tiempo a comer bien ni a hacer ejercicio en realidad, afirma Benaya, “no se le está dando la importancia que requiere”.

En relación con esta cuestión, el autor Stephen Covey explica en su libro “Primero lo primero” que las personas piensan que todo lo que tienen que hacer en su día es importante y urgente, pero la realidad es bien diferente, ya que mucho de lo que creemos importante, no lo es. Se trata de las pequeñas tareas “urgentes” que nos ocupan tiempo y espacio en la agenda, pero que, una vez cumplidas, no van a ayudarnos a estar más cerca de nuestros objetivos a largo plazo. Por lo que los expertos recomiendan aprender a diferenciar lo urgente de lo importante.

 

Este fenómeno es el conocido como “la Ley de Pareto”, que explica que el 20% de las tareas que realizamos al día nos dan el 80% de los resultados que conseguimos. En cualquier proceso habrá siempre pasos que requieran más tiempo y energía porque son importantes para cumplir nuestros objetivos, mientras que otros si se hacen o no tampoco alterarán el resultado. Así que lo principal es no caer en la trampa de lo urgente y entender que lo que realmente requiere nuestra atención son las tareas importantes.

Cuidado con los ladrones de tiempo

Los móviles pueden llegar a resultar una seria distracción. Mucha gente no es consciente del tiempo que gasta mirando este dispositivo. Un consejo que da la coach es poner un control de tiempo para saber en qué estamos gastando los minutos. “Sorprende darse cuenta de que hemos estado tres horas en una red social. Para mí el móvil es muy útil pero hay que saber aprovecharlo bien”, sentencia.

Una vez somos conscientes de este malgasto, nos damos cuenta de que tenemos más tiempo del que pensábamos. “Al fin y al cabo, todos tenemos 24 h y la diferencia entre las personas que les da tiempo hacer de todo y las que no está en saber utilizar el tiempo para lo que realmente queremos”, a lo que añade que es necesario luchar contra los ladrones de tiempo, como el móvil que no nos deja desconectar. Estar siempre pendiente del smartphone provoca que nos sintamos más cansados y tengamos la sensación de estar haciendo algo productivo que en realidad no lo es.

Para poder centrarse en nuestras prioridades, la experta recomienda aprender a decir que no a nuestro entorno y a nosotros mismos. “Si alguien llama para salir y tú lo que quieres es estar con tus hijos, ir a hacer yoga o trabajar en un proyecto, hay que saber priorizar para elegir entre lo que más acabará beneficiándote a largo plazo”, argumenta.

No se trata de echar más tiempo sino de ser más productivos

La productividad reside en sacar un trabajo adelante y de forma eficiente. No se trata de dedicar más horas sino de saber aprovecharlas mejor para conseguir algo. “No me digas cuánto tiempo trabajas sino qué es lo que consigues”, resume Benaya. Este punto se puede extrapolar a las empresas, donde se ha observado que, cuando el trabajador tiene ratos para sí mismo, este es más feliz y, como consecuencia de ese mayor bienestar, trabaja mejor.

La planificación también es un método esencial para conocer cuánto tiempo tenemos y ser lo más productivo posible durante esos momentos. Al igual que es importante programar los periodos de trabajo, también lo es planificar los descansos y las actividades para desconectar de la rutina. Benaya resume que “el tiempo que pasa no vuelve. Cada minuto hay que aprovecharlo y disfrutarlo, ya que el tiempo no es otra cosa que nuestra vida”.