¿Es recomendable para los niños y bebés llevar una dieta vegana?

Un estudio publicado el año pasado por la consultora Lantern desvelaba que el 9,9% de la población española había apostado por una dieta veggie (vegana, vegetariana o flexitariana). A pesar del creciente número de personas que se suman a este estilo de vida, hay muchas familias que dudan sobre si es saludable inculcar estos hábitos alimenticios a sus hijos, ya que conlleva prescindir de alimentos básicos en la dieta de la mayoría de niños españoles: carne, pescado, huevos o leche, entre otros.

Melisa Gómez Allué, dietista-nutricionsita y especialista en Nutrición en Pediatría de Nutrikids, explica que si se lleva de forma adecuada, los niños pueden seguir una dieta vegana desde que nacen. “Hay muchos estudios que indican que un mayor consumo de vegetales, legumbres y cereales integrales, es decir, todos los alimentos que predominan en la dieta vegetariana, previene el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión arterial, así como muchas otras”, argumenta Gómez Allué. 

Respecto al tema de la seguridad, este se aborda en el documento de posicionamiento sobre dietas vegetarianas redactado por la Academia Americana de Dietética y Nutrición en 2009, ratificado en 2016. “En él se recoge que las dietas veganas y vegetarianas correctamente planificadas pueden llevarse a cabo sin ningún tipo de inconveniente desde el nacimiento e incluso desde antes, ya que durante el embarazo la madre también puede seguir una dieta vegana o vegetariana”, explica la experta. 

 

Por este motivo es muy importante que la dieta vegetal en los niños esté adecuadamente planificada. “No es lo mismo una dieta vegetariana en la que la familia no ha recibido ningún tipo de orientación, que una familia que toma este paso, se informa correctamente y sabe recurrir a las fuentes adecuadas para obtener los nutrientes necesarios. La diferencia reside en que esta última tendrá un control sobre su dieta y sabrá cómo llevarla a cabo”, indica la nutricionista. 

Fuentes hierro, B12 y omega en la dieta vegetariana

Lo primero que la profesional remarca es que, indistintamente la dieta que vaya a seguir la familia sea vegana o vegetariana, hay que suplementarla con B12. “Esta vitamina principalmente la encontraríamos en alimentos de origen animal, por lo que, prescindir de estos productos puede provocar que no se cubran las necesidades de B12 y cree un déficit bastante grave, sobre todo en niños donde está en desarrollo el sistema nervioso central y va a requerir de esta vitamina para una formación óptima”, expone Melisa Gómez Allué. 


El suplemento que se suele encontrar de esta vitamina es hidrosoluble. La ventaja de ello, según explica la nutricionista, es que se puede disolver en agua y, si nuestro cuerpo no lo necesita, se encargará de expulsarlo por la orina. Esto puede deberse, por ejemplo, a que la persona tenga buenas reservas de B12. “Imagínate que la familia lleva una dieta vegetariana y come huevos o lácteos a diario, o también puede ser que una familia recientemente se ha hecho vegana y todavía tiene buenas reservas de vitamina B12”. La experta indica que siempre será más seguro dar este suplemento que no hacerlo porque la familia crea que ya es suficiente con lo que consume, y caer así en un déficit. 

En el caso en que la familia no quisiera dar este suplemento a sus hijos, habría que buscar alimentos enriquecidos con B12 que pudieran servir para cubrir esta necesidad. “El problema que existe con estos alimentos es que la mayoría no son muy saludables, por ejemplo, los típicos cereales azucarados de desayuno están enriquecidos con B12, pero no son un producto con un perfil nutricional que nos gustaría incorporar en la dieta. Por eso estas alternativas no son nuestra primera opción”, argumenta Gómez Allué.  

En referencia a los suplementos de omega 3 y hierro, consumirlos no suele ser una recomendación general en España, ya que se pueden obtener fuentes alimentarias que los provean, de modo que suele ser una medida más a nivel personalizado. “En  las dietas vegetarianas buscaríamos el hierro a través de fuentes vegetales como las legumbres, y las combinaríamos con alimentos ricos en vitamina C para potenciar su absorción. Además, para completar el aporte nutricional recomiendo combinar estos platos con cereales y otros nutrientes”, indica la dietista-nutricionista.

Sin embargo, en el caso de los niños es importante no abusar del acompañamiento con cereales integrales, ya que estos sacian más pronto, cosa que puede interferir con la absorción de una cantidad de hierro suficiente. Por lo tanto, lo más recomendable es usar algún cereal en su forma más refinada (arroz blanco, por ejemplo). “Como los niños comen raciones más reducidas es importante que estas sean densas a nivel nutricional y de calorías”.

“Por ejemplo, esto lo podemos conseguir añadiendo algún tipo de hidrato como la patata, arroz o pasta a las comidas. Para desayunar pueden consumir avena, que aporta hierro. Además de comer mucha fruta, ya que ellos van a necesitar un mayor aporte energético”, ejemplifica la experta. 

En cuanto a los omega 3, al no consumir pescado, se podría acudir al lino, ya sea en forma de aceite, de semillas enteras o trituradas. Allué recomienda agregarlas a las diferentes comidas que se hagan en el día, ya que ayudan a obtener este nutriente sin afectar prácticamente al sabor y textura del plato. Según la nutricionista, “esto se puede hacer desde los seis meses. Hay que tener en cuenta que el niño entre seis y doce meses básicamente va a tener como fuente de nutrición la leche materna que de normal suele tener todo lo necesario para el bebé. No obstante, es importante que la madre lleve una alimentación sin ningún déficit nutricional, y tenga cubiertas todas las vitaminas y nutrientes”. 

Las proteínas y el calcio en la dieta vegana

Las personas se hallan muchas veces ancladas en el pasado, en los errores que cometieron, o en las relaciones que fallaron, y esto genera una gran angustia. También la necesidad de tener el controlar y la anticipación del futuro son otros impedimentos a la hora de disfrutar del presente. Preocupaciones que invaden la mente como que en un futuro no tengamos dinero suficiente, que el trabajo vaya mal o que una relación de pareja pueda terminar en ruptura. “Todo el día sentimos una angustia por controlar lo que no es controlable y esta es la base de la ansiedad”, apunta la experta.

Normalmente las personas dejamos de estar en el presente porque lo consideramos muy efímero. El instante actual no se valora lo suficiente porque está la idea de que es inagotable, y que siempre habrá oportunidad de vivirlo plenamente en otro momento. Sin embargo, ese plan de disfrute lo reservamos para el yo del futuro. “Siempre pensamos que en el futuro vamos a tener la oportunidad de ser más felices, de comer mejor o para ser más cariñosos”, apunta Ramírez.

Hay muchas maneras de combatir la ansiedad. En primer lugar, hacer un trabajo de análisis, saber de dónde proviene esa sensación y si esta corresponde a un peligro real o no. También hay que tener en cuenta si es algo que podemos controlar. Para aquello sobre lo cual tenemos poder de acción, lo más recomendable es “tomar cartas en el asunto” y buscar una solución. Sin embargo, para lo que se escapa de nuestro control, Ramírez señala que lo mejor es hacer un trabajo interno de aceptación y aprender a vivir con ello.

También es muy aconsejable tratar de relajar la mente a través del cuerpo. Las técnicas de relajación muscular, meditación o el ejercicio físico diario ayudan a combatir el estrés y a que los neurotransmisores funcionen mejor. Aunque también muchas personas lo que necesitan es desahogarse y compartir lo que necesitan con los demás. “La falta de socialización muchas veces lo que intenta es evitar poner el foco de atención sobre nosotros mismos y nuestros problemas”, subraya Patricia Ramírez.

La implicación en actividades y hobbies nuevos y la adopción de una rutina que nos haga sentir mejor son otras de las recomendaciones. Practicar hábitos de vida saludable o estar en contacto con los nuestros seres queridos nos ayudan a entretener nuestra mente y alejarla de los pensamientos negativos o de los problemas.

Las proteínas y el calcio en la dieta vegana

Respecto al déficit de proteínas en la alimentación de los pequeños, la nutricionista argumenta que hay niños que tienen alergia a la proteína de la leche y pueden no consumir leche de ningún tipo. Por lo que eso no tiene por qué ser un impedimento para llevar una dieta vegana desde la infancia. Los nutrientes que los niños toman a partir de los lácteos se pueden obtener de otras fuentes. 

 

“La leche nos aporta proteínas, hidratos de carbono, grasas y calcio. Las proteínas son muy fáciles de cubrir a través de las legumbres. Para los carbohidratos, la fruta y los cereales serían buenas opciones, y las grasas pueden obtenerse a partir del aceite de oliva, el aguacate, frutos secos en crema y enteros, o las aceitunas”, propone Gómez Allué. También existen bebidas vegetales o yogures de soja enriquecidos en calcio, además del tahini, otra muy buena fuente de calcio. 

Recomendaciones

La dietista-nutricionista recomienda que lo ideal sería que la familia, cuando tome este paso busque un nutricionista infantil que pueda ayudarlos, sobre todo al inicio, para recibir una orientación general respecto a dónde pueden encontrar cada alimento y de qué forma crear las combinaciones de alimentos más beneficiosas para el correcto desarrollo de los más pequeños.