¿Por qué sigue haciendo tanto frío si el planeta se calienta?

Un nuevo estudio científico revela que las olas de frío están disminuyendo en el hemisferio norte, aunque todavía pueden producirse episodios de temperaturas extremas. Los expertos explican cómo el cambio climático está transformando nuestros inviernos.

Las olas de frío están disminuyendo

Un estudio publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, dirigido por la investigadora Weronika Osmolska, ha analizado los episodios de frío registrados en el hemisferio norte entre 1980 y 2025.

Los científicos estudiaron las temperaturas durante los meses de invierno, prestando especial atención a los periodos de frío intenso que se prolongaban durante varios días.

Los resultados muestran una tendencia clara: las olas de frío son, en términos generales, menos frecuentes, menos intensas y afectan a superficies más pequeñas que hace varias décadas.

Según la investigación, la intensidad del frío ha disminuido aproximadamente 0,3 grados centígrados por década en el conjunto del hemisferio norte.

En Europa, las temperaturas asociadas a estos episodios extremos han aumentado entre 0,6 y 0,9 grados por década.

Estos datos reflejan cómo el calentamiento global está transformando progresivamente nuestros inviernos.

¿Por qué todavía se producen temperaturas extremas?

La respuesta está en el comportamiento de la atmósfera.

Aunque la temperatura media del planeta aumenta, las grandes masas de aire frío que se encuentran en las regiones polares continúan desplazándose.

Uno de los fenómenos que intervienen es la denominada corriente en chorro, una banda de vientos intensos que circula a gran altura y que influye en el movimiento de las masas de aire.

Cuando esta corriente experimenta determinadas ondulaciones, puede favorecer la llegada de aire polar a regiones situadas mucho más al sur.

Esto explica por qué algunas zonas de Europa, Asia o América del Norte pueden experimentar temperaturas extraordinariamente bajas incluso dentro de una tendencia global de calentamiento.

En otras palabras, un planeta más cálido no significa que todos los lugares tengan temperaturas elevadas durante todo el año.

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El cambio climático no elimina el invierno

Uno de los errores más habituales consiste en confundir el tiempo meteorológico con el clima.

El tiempo describe lo que ocurre en un lugar durante un periodo concreto: lluvia, nieve, viento, calor o frío.

El clima, en cambio, representa el comportamiento de esas condiciones durante décadas.

Por eso, una semana de temperaturas muy bajas no contradice el calentamiento global.

De la misma manera que un día fresco en verano no significa que las temperaturas estivales estén disminuyendo.

Lo importante es observar las tendencias a largo plazo, y los datos científicos muestran que los inviernos están cambiando.

Menos heladas también puede afectar a la naturaleza

La reducción de los días de frío tiene consecuencias que van mucho más allá de nuestras sensaciones térmicas.

Numerosos ecosistemas dependen de los ciclos estacionales para mantener su equilibrio natural.

Las temperaturas invernales influyen en procesos como la floración de las plantas, el comportamiento de los animales, la presencia de determinados insectos y la acumulación de nieve en las montañas.

Cuando estos ciclos cambian, también pueden modificarse las relaciones entre las especies y las condiciones de los hábitats.

Por ejemplo, una reducción de la nieve acumulada puede afectar a la disponibilidad de agua durante los meses más cálidos.

Por eso, estudiar los inviernos es tan importante como analizar las olas de calor.

¿Debemos seguir preparándonos para el frío extremo?

La respuesta es sí.

Aunque las olas de frío sean menos frecuentes, todavía pueden producirse episodios peligrosos.

Las bajas temperaturas pueden afectar especialmente a las personas mayores, los niños pequeños y quienes padecen determinadas enfermedades.

También pueden provocar problemas en los transportes, las infraestructuras y el suministro energético.

Los expertos recuerdan que una menor frecuencia de estos fenómenos no significa que debamos dejar de prepararnos.

Mantener sistemas de prevención, atender las alertas meteorológicas y proteger a las personas más vulnerables sigue siendo fundamental.

Comprender el planeta para cuidar nuestro futuro

El cambio climático es uno de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Comprender cómo está cambiando nuestro planeta nos permite tomar decisiones más responsables y desarrollar una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la naturaleza.

Reducir el desperdicio energético, apostar por una movilidad más sostenible, consumir de manera responsable y cuidar nuestros espacios naturales son pequeños gestos que pueden contribuir a un esfuerzo colectivo.

Porque el bienestar no depende únicamente de nuestra salud física y emocional, sino también del entorno en el que vivimos.

En Relax FM creemos que cuidar de nosotros mismos también significa cuidar del planeta. La naturaleza es una parte esencial de nuestro bienestar y protegerla es una responsabilidad que compartimos.

Relax FM — La emisora del bienestar.


Fuentes: Investigación de Weronika Osmolska y colaboradores (2026), publicada en Geophysical Research Letters. Información divulgativa de Orlando Aurquia, publicada en Meteored el 13 de octubre de 2026.

Artículo divulgativo basado en investigaciones científicas sobre el cambio climático y los episodios de frío extremo.

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